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Preparando misioneros para el futuro, desde las aulas

Con el correr de los años se transformó la forma en la que nos relacionamos, hoy podemos conocer personas y buscar pareja en las redes sociales y en sitios diseñados para estos fines, eligiendo características de la personalidad que nos resultan atractivas, rangos de edades, distancia de donde vivimos, formación, etc.

Cambió la forma en la que trabajamos. Gracias a la red podemos, desde Misiones o cualquier lugar del mundo, ofrecer servicios a personas y empresas a miles de kilómetros sin necesidad de ponernos un traje, viajar o perdernos la oportunidad de estar presentes para ver los primeros pasos de nuestros hijos. La forma en la que nos informamos también se modificó. Leemos diarios digitales, miramos programas de TV y otros contenidos audiovisuales cuando queremos y dónde queremos, en el idioma que queremos.

¿Y qué sucede con la forma en la que nos educamos? ¿Y con la manera en la que educamos a nuestros gurises?

El Proyecto de Ley de Educación Digital presentado por el Presidente de la Cámara de Representantes de la Provincia de Misiones, es una invitación a repensar y reformular el rol del docente y el del alumno, las prácticas institucionales escolares y las teorías que las sustentan, así como aquellos supuestos acerca de la escuela y sus diferentes actores, pero lo más importante, es que es una llamada a la acción.

Un estudiante que ingresó este año al primer grado de la escuela primaria estará egresando, si logra transitar la escolaridad en los tiempos propuestos por el modelo educativo, en el año 2028 de la escuela secundaria o su equivalente a esa fecha. ¿Estamos preparando a nuestros alumnos para el mundo del 2028? ¿Tenemos certezas sobre las habilidades que requerirá ese mundo?

Aquí es donde la educación digital y la “flipped classroom” cobran valor. Es vital que los alumnos aprendan a aprender y a desaprender para estar preparados para el mañana no tan lejano.

Flipped classroom es clase inversa o “al revés”. Tradicionalmente nos llevábamos la tarea a las casas y la hacíamos ahí, ahora en este modelo se hace en clases, dándole a todos los alumnos las mismas posibilidades de consultar con el docente o tutor, democratizando las posibilidades de acceder al aprendizaje.

Y lo que tradicionalmente el docente explicaba en clase, el alumno lo recibe fuera del aula por medio de videos, podcasts y documentos electrónicos, material que los nativos digitales adoptan con facilidad e interés. Así, el transmitir la información sin usar tiempo de clase le permite al docente tener tiempo para aquellas actividades que realmente requieren la presencia simultánea con el alumno en el aula y deja lugar para innovar en las actividades áulicas.

En conclusión, el modelo de aprendizaje inverso produce mejor trabajo de los alumnos fuera y dentro de clase que se traduce en aprendizaje consolidado y duradero, que trasciende la transmisión de conocimientos y facilita el ejercicio y el desarrollo de competencias, aprendizaje que marcará la diferencia entre el éxito y el fracaso en las instituciones educativas a corto, mediano y largo plazo, y por supuesto, posiciona a la cabeza de la vanguardia educativa a la provincia, empoderando a sus ciudadanos, ávidos de aprender y trascender.


Nota de opinión publicada originalmente en www.codigos24.com y Revista Códigos.